“The marathon runner”

“The marathon runner”

         Les contaré:

Además de ser políticamente conciente, también práctico deportes. Uno de ellos es correr.

Siempre he sido aficionado al deporte. De pequeño jugaba al balompié. Aunque yo quitaría lo de balón y dejaría lo de pie  y añadiría aquello que dábamos patadas que no era otra cosa que una pelota de goma, en el mejor de los casos,  porque normalmente eran de trapo. Por lo tanto sería pelotapié, o trapopié.

Siendo aprendiz quise una bicicleta por ser un vehículo que permitía el transportarle uno al trabajo y a otras distancias, pero muy difícil de conseguir en aquellos tiempos. Mi primera bicicleta comenzó con un  cuadro desechado por otro. Era la pieza más importante. Después vino el ir consiguiendo el resto de las piezas, lo cual tomó su tiempo. Por fin un día un compañero de mi hermano mayor acabó de darme los frenos que me faltaban para completarla. No he mencionado los ahorros que yo iba metiendo poco a poco hasta conseguir lo suficiente para una y otra pieza. Pero fueron los amigos de mi hermano, los globeros domingueros, los que me mayormente me proveyeron del resto de las piezas que ya no usaban. Las cuales, además de caras se ganaba muy poco. Por fin conseguí completar.  Todo un lujo en aquellos tiempos. Yo ya había aprendido a montar en bicicleta con la de mi padre sin que se enterase. Con ella me tiraba cuesta abajo montando a pedales hasta que conseguí mantenerla verticalmente. Así que al completar mi bicicleta ya sabía montar lo cual sorprendió a los amigos que pensaban que era un genio. Disfruté mucho por esas carreteras, las cuales eran más seguras que las de hoy. Me convertí también en un globero dominguero, y además llegué a disputar carreras, si el trabajo me lo permitía.

Fue cuando emigré buscando yo que sé, nunca lo supe, que se acabó todo el deporte. Bastante ejercicio tenía con tener que entender a los gringos que no hablaban cristiano, ni protestante porque no se aclaraban ni entre ellos con eso del “spelling”. Y si darse cuenta uno se pasó el tiempo. Y ya entrado en los cincuenta me di cuenta que se me agarrotaban las bisagras y tenía que hacer algo para engrasarlas. Como veía  a los trabajadores de cuello blanco, (blanco es un decir, además de arrugado) ya veteranos, salir al medio día a darse un garbeo corriendo por las aceras y parques cercanos, después apoyarse contra la pared, un árbol o un farol para estirar los tendones y darse una refrescante ducha, me dije que eso era  lo que necesitaba. Lo de vestirse de pantalón corto me costó, pues acostumbrado a que lo de vestirlo no era cosa de mayores comencé a correr en secreto por las noches en parques solitarios. Cuando conseguí correr un kilómetro sin parar, me dije que ya estaba preparado.

Me preparé mi pantalón corto, no sin sentirme raro y me junté con el grupo. Las palizas que me daban me sirvieron para mejorar mi capacidad y distancia. Conocí a un gringo, seguidor del Manchester, que me dijo por qué no corría el maratón de Melbourne. Me convenció y a pesar de que era muy pronto para meterse en esos jaleos conseguí terminarlo y recibir la primera medalla de finalista, que me hizo creerme que había ganado los olímpicos.

Me convertí en un fanático, y acabé dándoles la paliza a la mayoría del grupo. En fin, no les voy a contar toda la historia de mis años de correr de principio a fin porque podría durar tanto como esos buenos años. He parado por instinto, que no por recomendación medica. .

Pero durante todos esos años he corrido tantos maratones que he perdido la cuenta y he olvidado muchos. Los trofeos, las medallas, están en un cajón olvidadas.  Todos mis maratones han sido locales, estatales y federales puesto que ir a los internacionales  costaba perras.

Modestamente les diré que no me he considerado un corredor de elite por varias razones, que mis tiempos han sido por encima del promedio, y ello me ha permitido ganar algunos maratones como el campeonato nacional en Canberra, Melbourne y otros master locales. A todo ello hay que añadirle varios medios maratones,  y otras distancias de 10 y 5 kilómetros, sin contar las carreras por millas. Hasta “handicaps” en distancias medias.  Todo esto dentro de mi grupo por edad.

Hoy ya me he retirado y ahora ando con lo de las marchas a las cuales para no ser descalificado hay que coger el truco, ya veremos. Las reglas son un “pain in the asre”

Y ya saben algo más de mi persona.

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